¿Hay consenso sobre la seguridad de los transgénicos?

Durante los últimos años, la estrategia de comunicación de la industria de los transgénicos ha cambiado. Es muy difícil encontrar posicionamientos públicos sobre temas polémicos que vengan directamente de Monsanto, o incluso de las clásicas organizaciones que utilizan para hacer llegar sus mensajes, ya sean fundaciones como Antama o asociaciones industriales como ASEBIO o ANOVE. Los últimos años la estrategia se ha centrado en promover que sean científicos afines los que, a través de entrevistas de prensa o de blogs, lancen el mensaje. Un mensaje que se está centrando en repetir de forma machacona que la oposición a los cultivos y alimentos transgénicos no tiene sustento científico, ya que hay un “consenso” en la comunidad científica internacional sobre la seguridad de estos productos.

La estrategia la hemos visto funcionar en muchas ocasiones, quizás la más clara con el asunto Serallini. Desde algún punto, la industria lanza sus consignas que son repetidas de forma mimética por su red de blogueros y científicos afines. Hoy se publica en español un informe de la organización estadounidense Food & Water Watch, en el que se exponen estas prácticas para construir la idea de que existe ese consenso. Cómo la industria manipula citas de organismos internacionales e ignora la ciencia independiente.

http://www.foodandwaterwatch.org/briefs/espanol-el-falso-consenso-cientifico-el-debate-en-torno-a-los-transgenicos-no-ha-terminado/

El informe hace referencia al ámbito internacional, pero es fácil ver cómo funciona la estrategia también en España en base a un par de ejemplos recientes. Como este video de José Ignacio Cubero, profesor emérito de la Universidad de Córdoba, y uno de los partidarios de los transgénicos más activos en medios de comunicación, publicado en la web de la Fundación Antama, que hace las labores de relaciones públicas de la industria de los transgénicos en España. Aunque el video merecería un comentario más detallado, que es complicado condensar tanta demagogia en solo cinco minutos, para este tema nos basta con la primera frase: “Todas las academias y todas las universidades del mundo han abogado porque no hay nada contrario a los transgénicos”

Otro ejemplo sería esta entrevista de hace unas semanas en El País. Otra vez hay mucho que decir de la entrevista, pero aquí el consenso científico se da por hecho directamente por el periodista (lo que, viniendo de Materia, actuales responsables de la sección de ciencia de El País, tampoco sorprende demasiado). “El consenso científico en torno a la ingeniería genética es similar al que hay sobre el cambio climático y sin embargo eso no se traduce en apoyo del público. ¿Por qué?”

¿Pero en que se basan para dar por supuesto este consenso? Ninguno cita fuentes. Y ni me quiero imaginar que pasaría si una organización ecologista hiciese este tipo de afirmaciones sin referirse a una fuente. Food & Water Watch ha ido a buscar en qué se basan sus defensores, y ha comprobado que esta campaña por un supuesto consenso está construída en base a citas equívocas y tergiversadas de instituciones científicas para afirmar que forman parte de un supuesto consenso en torno a la seguridad de los transgénicos.

Por ejemplo, la Royal Society of Medicine es una de las organizaciones normalmente citadas como parte de este consenso. Se hace en base a una cita seleccionada de un artículo publicado en una revista científica que gestiona la Sociedad, pero que no refleja la opinión de la organización. O la Royal Society of London, organización que se incluye en este consenso en base a un texto extraído de un artículo de periódico sobre la Royal Society, que no es una cita o una posición de la Sociedad. Y como éstos, se pueden encontrar más ejemplos.

Se puede también comprobar como la mayoría de los estudios científicos que apoyan que los transgénicos son seguros han sido financiados por la industria. Y cómo muchos científicos independientes han alzado la voz para negar la existencia de un consenso, y reivindicar la necesidad de continuar el debate y la investigación.

La realidad es mucho más compleja de lo que nos quieren hacer ver la industria y sus portavoces. La mayoría de las instituciones científicas que lidian con este tema reconocen abiertamente que existen cuestiones en torno a la seguridad de los alimentos y cultivos transgénicos que no se han abordado y que hay lagunas en la investigación existente. Se pueden ver algunas en la nota de prensa de Food & Water Europe y Amigos de la Tierra, tomados del manifiesto en contra del supuesto consenso científico.

De todas formas, tan solo el hecho de que tengamos que estar discutiendo sobre si hay o no consenso, ya indica que éste no es muy real, ¿no?

El informe se puede consultar en español aquí y en inglés aquí.

Carmen Vela (o cómo da igual quien gobierne, el lobby biotecnológico siempre gana)

Desde que se nombró el nuevo Gobierno, uno de los personajes que más me inquietan, y que más desapercibidos estaban pasando, es Carmen Vela, la Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación. Y digo que estaba pasando desapercibida, hasta que decidió que en España, lo que sobra, son investigadores.

Un senador del PP critica la «incongruencia» de Carmen Vela

Llama mucho la atención estos fenómenos tan curiosos que nos regala la política, en los que una persona declaradamente socialista, que apoyó en la última campaña electoral a Rubalcaba, que es machacada por la extrema derecha y grupos católicos (en campañas bastante sucias por cierto), ha llegado a ocupar una Secretaría de Estado nada menos que en el Ministerio de Economía. ¿Cuáles son sus méritos para estar ahí?

Por lo que parece, la clave de su curriculum es haber sido Presidenta de la Sociedad Española de Biotecnología (Sebiot), un grupo que publica y hace bastantes actividades junto a la Fundación Antama (la organización de propaganda de la industria de los transgénicos en España), y que a ratos juega también a ser lobby protransgénico.

Carmen Vela es Secretaria de Estado en un Gobierno del PP a pesar de haber sido una de las impulsoras de aquel manifiesto de apoyo a Zapatero que los medios de derechas denominan “manifiesto de los de la zeja”. De hecho, fue una de las que leyó el manifiesto.

Ocupa este cargo en el Gobierno de Rajoy a pesar de haber organizado una web, cienciaconrubalcaba.es, y grabado un video de apoyo del mundo científico a Rubalcaba en las elecciones de 2011.

Forma parte del Gobierno que quiere limitar el derecho al aborto. Derecho que Carmen Vela defendió en un manifiesto junto a otros científicos apoyando la ley del aborto del PSOE. Algo que la extrema derecha no perdona, y por eso lanzó campañas en su contra nada más ser nombrada. Las campañas, algunas de tan mal gusto que no las voy ni a enlazar, la denominaban  la “Secretaria de Estado de la Muerte” y cosas por el estilo.

Vale, entonces… ¿Qué hace una defensora del derecho al aborto, socialista reconocida y que apoyó explícitamente en la campaña a Rubalcaba, de Secretaria de Estado con el PP? Incluso con la oposición clara de parte de las bases de este partido, e incluso de algunos de sus cargos.

Si nos acordamos, Cristina Garmendia, responsable de investigación y ciencia en el Gobierno anterior, era antes de entrar al Gobierno la presidenta de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO), la agrupación empresarial de la biotecnología que ejerce de lobby de Monsanto y compañía allá donde hay ocasión. Garmendia fue una ministra que curiosamente aguantó en el cargo a pesar de su fracaso en la gestión de la implementación del Plan Bolonia, que le supuso que le quitaran las competencias de Universidades, quedándose con una cartera casi sin competencias, hasta el final. Una Ministra de la que no sorprende su apuesta por dirigir las ayudas de investigación hacia el sector privado, lo que le supuso alguna crisis dentro de su departamento.

Parece que hay alguna ley no escrita según la cual para llevar el departamento de Ciencia e Investigación en España, tienes que venir del ámbito de la biotecnología. ¿No habrá científicos de otros campos capacitados para este cargo? Como mínimo, parece curioso.

Pero no sorprende cuando sabemos la importancia que para los intereses comerciales de EEUU y su industria agrobiotecnológica tiene España. Porque los cables de Wikileaks, además del bochorno de ver como la política sobre transgénicos en España se decide en la Embajada de EEUU, también dejaban claro la felicidad americana con el nombramiento de Garmendia, a la que veían como su aliada en el ejecutivo. Y la importancia estratégica que EEUU y sus multinacionales dan a España como entrada de los cultivos transgénicos en Europa.

Viendo como ahora Arias Cañete monta jornadas de propaganda a favor de los transgénicos junto a la Embajada de EEUU y todos los lobbies de la industria (el PSOE, con Puxeu, por lo menos lo hacía de tapadillo), y ha decidido que los transgénicos son la solución a todos los problemas de España y de parte de la Unión Europea, sorprende aún menos el nombramiento de Carmen Vela.

Pasan los Gobiernos pero al final parece que, en España, el lobby biotecnológico siempre gana.