2012 en agricultura y alimentación (desde la soberanía alimentaria)

Ahora que empiezan a circular listas con los grandes hitos del 2012, y sobre todo después de leer esta sobre agricultura y alimentación en EEUU, ahí va mi propuesta de hechos importantes a nivel estatal, desde un punto de vista de soberanía alimentaria.

1.- Un Gobierno al servicio de la industria

Este año ha supuesto el reestreno como Ministro de Agricultura (ahora también de Medio Ambiente) de Arias Cañete. Además de gestionar un recorte del 25% en la partida adjudicada a su departamento, el Ministro ha puesto toda la maquinaria a favor de los intereses de la agroindustria. Un poco lo que venía haciendo el PSOE, especialmente en tiempos de Elena Espinosa, pero ahora ya sin disimular.

Arias Cañete se ha posicionado claramente a favor de la industria biotecnológica y los cultivos transgénicos, con declaraciones rotundas como que “el maíz transgénico es más ecológico que el convencional“. También se ha prodigado en actos de la agroindustria, y ha puesto dinero y el Ministerio para actos de propaganda.

Pero el de Agricultura no es el único departamento claramente posicionado a favor de la agroindustria. El nombramiento de Ángela López de Sá Fernández, Directora de Asuntos Científicos y Normativos de Coca-Cola, como Directora Ejecutiva de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria es un caso de puertas giratorias que escandalizaría en cualquier país democrático. Menos en España, claro.

Mientras, en política científica cambiamos a una Ministra, Cristina Garmendia, antigua directora del lobby de la industria de los transgénicos, por una Secretaria de Estado que apostó por Rubalcaba en las elecciones, cuyo nombramiento sublevó a gran parte de los apoyos sociales del PP y que, por suspuesto, viene del mundo de la biotecnología, Carmen Vela.

2.- Reforma de la PAC

2012 era el año clave en el debate sobre la reforma de la Política Agraria Común (PAC), que marcará la agricultura y alimentación europea de 2014 a 2020. Sin embargo, los avances en las negociaciones han sido poco significativos y están muy condicionados por los recortes en el presupuesto.

La propuesta no le gusta a casi nadie. No reconoce al profesional agrario que vive realmente de la agricultura ni plantea mecanismos de regulación de mercado que eviten volatilidad de precios y garanticen rentas justas para agricultores y agricultoras. Tampoco afronta una distribución más justa y equitativa de las ayudas o contribuye a una mayor integración de criterios ambientales. Y en un contexto de reducción del presupuesto global de la Unión Europea, parece que el recorte en el presupuesto agrario destinado a España puede situarse entre el 11% y el 16%.

3.- La agricultura ecológica se consolida (y recibe cada vez más ataques)

La agricultura ecológica sigue consolidándose. Aumenta a nivel estatal su superficie de cultivo (un 11,76% en 2011, alcanzando las 1.845.039 hectáreas) y, en menor medida, su consumo. Y al irse conformando como alternativa real al modelo de agricultura industrial, cada vez recibe más ataques. En 2012, una revisión de estudios realizada por la Universidad de Stanford ha servido de excusa a practicamente todos los medios de comunicación para publicar artículos muy duros contra la agricultura ecológica. Tomando la parte que más interesaba del estudio, pero resaltando menos la baja calidad de los estudios analizados o los riesgos para la salud de la presencia de restos de pesticidas.

Esto, añadido al coro de titulares del mismo estilo que desde hace un par de años llegan desde el frente de la biotecnología ( “La agricultura orgánica no es mejor, es un capricho de ricos”, “La agricultura ecológica es una etiqueta comercial, ya que no hay evidencias científicas de que sea mejor”, “Lo ecológico no es más sano, ni más bueno para el medio ambiente”), demuestra que este modelo de agricultura es ya una alternativa real.

4.- Ataques y recortes al mundo rural

Éste ha sido un año duro de recortes y ataques a derechos sociales básicos, que el mundo rural ha acusado especialmente. Con unos servicios públicos en las comunidades rurales en contínuo proceso de desaparición, se han realizado movilizaciones para defender la escuela pública en el medio rural, contra la intención de suprimir las entidades locales más pequeñas y participativas. el recorte brutal de las partidas dedicadas al medio rural o el copago sanitario. 2012 ha acelerado el intento de desmantelamiento del mundo rural, y está generando cada vez más movimientos de respuesta.

5.- Nuevos y desastrosos acuerdos comerciales.

2012 ha servido para avanzar en varios acuerdos comerciales por parte de la UE con importantes repercusiones agrarias y sociales. Así,casi a final de año el Parlamento Europeo dio el visto bueno al acuerdo de libre comercio con Colombia y Perú. Pero el que ya está mostrando sus consecuencias es el acuerdo UE –  Marruecos, que está arrastrando los precios de productos como el tomate por debajo de los precios de producción, favoreciendo los intereses de los grandes capitales agroexportadores y que tiene al sector en pie de guerra.

6.- Nueva Política Pesquera Común

A finales de 2012 debería haber estado aprobada la nueva Política Pesquera Común en la UE, una reforma más que necesaria para abordar problemas como la sobrepesca o el abandono de la pesca artesanal. Tras la propuesta realizada por la Comisión en 2011 y la falta de acuerdo de los Gobiernos, el año ha terminado con una votación bastante positiva en la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo. Tras su votación en el Plenario, debe pasar por los Estados miembro antes de su implementación en 2014.

7.- La gran distribución, cuestionada

En 2012 el papel de las grandes superficies de distrubución en la cadena alimentaria ha estado más que nunca presente en el debate. Ya sea por la cantidad de comida que desechan, por si la donan o no a bancos de alimentos, o por sus margenes comerciales. Y mucho tuvieron que ver las acciones del Sindicato Andaluz del Campo en verano en un Mercadona y un Carrefour y que consiguieron situar en los medios de comunicación durantes algunas semanas temas en general silenciados.

Pero estas grandes superficies continúan con las mismas prácticas abusivas que sufren especialemnte los pequeños y pequeñas agricultoras. El diferencial entre lo que se le paga al agricultor frente a lo que se cobra al consumidor, un índice calculado por organizaciones agrarias y de consumidores sigue siendo insostenible. Mejorar esta situación fue una de las grades promesas de Arias Cañete, a través de una Ley de Mejora de la Cadena Alimentaria. El anteproyecto de esta ley, que fue publicado en octubre, no parece contentar al sector.

8.- Crecimiento exponencial de alternativas en consumo, producción y distribución

En línea con lo que sucede en otras regiones, las alternativas al modelo agroindustrial de alimentación se extienden cada vez con más fuerza en el Estado Español. Surgen más grupos de consumo, como se refleja en los mapeos de Aragón, Madrid, Ibiza o a nivel estatal. Hay un nuevo impulso a estas iniciativas desde nuevos movimientos sociales como el 15M o de otros movimientos no tan nuevos como el sindical. Los huertos urbanos se extienden por muchas ciudades. Se consolidan y amplían los mercados campesionos y las iniciativas de venta directa.

Este año se han consolidado los canales cortos de distribución como una realidad también a nivel institucional. Y hay cada vez hay más iniciativas sociales de dinamización y coordinación a nivel estatal y europeo para el intercambio de experiencias.

9. Los riesgos de la dependencia

Una de las peores crisis que nos ha dejado el 2012 ha sido la del sector lácteo. Una crisis por el precio de los piensos, arrastrados por la subida del precio de la soja, que ha dejado al descubierto los riesgos asociados al modelo de ganadería que se ha impulsado desde las instituciones. Cuando un ganadero tiene que estar más pendiente de las fluctuaciones del precio de la soja en la Bolsa de Chicago que del tiempo, aparecen titutales como este: “El pienso es más caro que la leche“. Y las consecuencias han sido nefastas, con la desaparición de cada vez más explotaciones.

La excesiva dependencia de la ganadería (industrial) europea de las importaciones de soja para piensos genera una dependencia de los mercados internacionales que pocos pequeños o pequeñas productoras pueden soportar en tiempos de crisis. Un problema que ha entrado dentro de la debate sobre la PAC este año, pero no se está tomando lo suficientemente en serio.

10. Agrocombustibles (biocombustibles), entre el fracaso y la guerra comercial

2012 ha sido una año incierto para la industria de los agrocombustibles. Guerras comerciales con Argentina que ponen en “lenta agonía” al sector del biodiésel,  el fin de la exención de impuestos de la que gozaban plantea dificultades a un sector que ya de por si produce muy por debajo de su capacidad instalada. A esto le añadimos que este año aumentó el precio de los alimentos y se sucedieron los llamamientos de instituciones internacionales a replantear la apuesta por estos combustibles para evitar nuevas crisis alimentarias Y el cuestionamiento cada vez mayor de sus supuestos beneficios ambientales. En los próximos meses debe comenzar el debate sobre la revisión de los objetivos obligatorios de introducción de agrocombustibles marcados por la UE.

11.- Lucha contra la especulación (alimentaria, sobre la tierra, urbanística)

2012 ha sido también un año de luchas contra la especulación. Luchas por la tierra, como la desarrollada en forma de ocupaciones de fincas; de resistencia frente a la especulación urbanística y de grandes capitales financieros como Eurovegas en Madrid o Barcelona; y también de lucha contra la especulación alimentaria, con campañas contra la banca española que ofrecen este tipo de productos financieros y una Directiva Europea de Mercados de Instrumentos Financieros debatida en 2012, que intenta regular este tema por ahora con muy poca ambición.

12.- Agricultura como alternativa de economía real

En un año que empezó malo para el campo, con una grave sequía, ha continuado la tendencia de vuelta al mundo rural y a la agricultura, complicada de cuantificar, pero que en un contexto de casi 5 millones de parados en todo el país parece imparable. Los medios de comunicación lo reflejan de forma contínua, incidiendo frecuentemente en una de las características de este regreso, la migración al campo de población con estudios universitarios, en línea con los que sucede en otros países. 2012 nos deja la idea de que, en tiempos de crisis, parece que la agricultura es uno de los pocos valores seguros que nos quedan, a pesar de la falta de apoyo institucional.

David Sánchez Carpio @dscarpio

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Coexistencia, otra vez…

Creé este blog hace un par de meses, y todavía no había tenido tiempo de empezarlo. Cuando ya pensaba que casi mejor dejarlo para después del verano, hace un par de días esta noticia de El País me puso los pelos como escarpias y me indignó un montón: “El Gobierno dice que “el maíz transgénico es más ecológico que el convencional”. Y el objetivo de este blog es socializar mi indignación, así que es una buena forma de empezar.

La verdad es que las declaraciones del Ministro de Agricultura y Medio Ambiente que recoge el artículo no son nada nuevo. Es algo que la propaganda de la industria lleva diciendo años, que los técnicos y cargos más protransgénicos del Ministerio ya insinuaban antes, y que ahora Arias Cañete se atreve a decir sin ningún rubor. De nuevo los mismos argumentos conspiranoicos donde Francia prohíbe el cultivo de maíz transgénico para dominar el mercado, mientras que la posición de España es puro rigor científico e interés social. Menos mal que por lo menos el periodista recuerda el bochorno de los cables de Wikileaks. Aquellos donde quedaba claro que el cultivo de transgénicos en España es una cuestión de ciencia, si, pero de ciencia política, relaciones exteriores y presiones de la Embajada de EEUU.

Pero hay algo en el artículo mucho más inquietante que estas alegres declaraciones del Ministro, el anuncio de que el Gobierno tiene intención de aprobar una normativa de lo que denominan “coexistencia” entre los cultivos transgénicos, convencionales y ecológicos. Desde 2004 llevamos debatiendo en España sobre como hacer compatibles estos cultivos, y la única realidad es que la extensión del cultivo de maíz transgénico en zonas como Aragón o Cataluña está haciendo desaparecer el maíz ecológico por contaminación. Eso, además de multitud de impactos a lo largo de toda la cadena alimentaria: contaminación de cosechas, alimentos, piensos, imposibilidad de establecer un seguro agrario que cubra los daños por contaminación transgénica, la imposibilidad de producir piensos libres de transgénicos en España con los sobrecostes que supone para la ganadería ecológica, pérdida de los mercados de maíz y gluten convencional…. Y un largo etcétera que se documento en un informe enviado por organizaciones ecologistas, agrarias y de consumidores a la Comisión Europea.

España es una muestra clara de que la denominada coexistencia es imposible. Imposible en el cultivo, como demostraron los informes de Greenpeace junto a organizaciones catalanas “La imposible coexistencia” u otro más reciente “La Coexistencia sigue siendo imposible. Testimonios de la contaminación“. Pero también imposible a lo largo de toda la cadena de producción, generando unos sobrecostes que tienen que ser soportados por aquellos que quieren producir alimentos sin transgénicos. Sin olvidarnos de la más reciente amenaza sobre todo el sector apícola español.

 

Allá por 2003, una vez reformada la legislación sobre transgénicos, la Comisión Europea publicó unas recomendaciones sobre normativa de “coexistencia”. En tiempos de Cristina Narbona como Ministra de Medio Ambiente se elaboró un borrador de Real Decreto, en un contínuo rifirrafe con el Ministerio de Agricultura, por aquel entonces encabezado por Elena Espinosa. Una coalición de organizaciones sociales y agrarias presentaron alegaciones. Una normativa de este estilo puede, o bien legitimar y dejar impunes los impactos de estos cultivos, o bien limitarlos hasta hacerlos inviables. El Gobierno no se atrevió a (o Narbona y Espinosa nunca se pusieron de acuerdo para) aprobar aquel Decreto y desde entonces se acusa a asociaciones ecologistas y agrarias de no tener una normativa sobre coexistencia en España. Porque como todo el mundo sabe, en España las leyes las apruebas las organizaciones sociales, y no el Parlamento o el Gobierno.

El borrador de Decreto se guardó en algún cajón, y durante todo este tiempo el único país de la Unión Europea que cultiva transgénicos a gran escala ha estado haciéndolo sin ningún tipo de transparencia y control. Tan solo hubo un tímido intento, ya al final de la segunda legislatura del PSOE, con la llegada de Rosa Aguilar al Ministerio, de elaborar un Registro de parcelas donde se cultivan transgénicos. Algo tan sencillo como cumplir, de una vez, la Directiva Europea sobre este tema. Pero ni eso fueron capaces de aprobar, hecho que fue denunciado por campañas para exigir transparencia y el legítimo derecho a la información de agricultures y vecinos de estos campos.

Ahora con el regreso de Arias Cañete al Ministerio, una de las personas que más hizo en su momento para introducir cultivos transgénicos en España, quieren debatir sobre coexistencia. Cuando el cultivo del único transgénico autorizado para cultivo en la UE, el maíz MON810 de Monsanto está prohibido por las principales potencias agrarias: Francia, Alemania, Italia, Polonia, Hungría, además de otros como Austria y Luxemburgo. Cuando la oposición social crece cada año a pasos agigantados. Cuando la industria de la biotecnología agraria huye de Europa por este rechazo social. Ahora, nueve años después, el Gobierno del PP quiere volver a debatir sobre como legitimar el cultivo de transgénicos en España a través de un Decreto de “coexistencia”. Es como si nunca consiguieramos seguir la tendencia Europea a apostar por una agricultura más sostenible y de calidad.

 

Hay debates que cansan. Si de verdad Cañete quiere legislar sobre este tema, que cumpla la legislación europea y apruebe un registro de parcelas cultivadas con transgénicos. Que modifique la Ley de Responsabilidad Ambiental de la que en su tramitación se eliminaron los artículos que hacías referencia a los cultivos transgénicos. O que establezca medidas para proteger a los y las productoras ecológicas y convencionales de la contaminación, como le exigió hace un par de años el Congreso al Gobierno.

Y ya, si de verdad le interesa el futuro de nuestra agricultura y alimentación, el medio ambiente y la salud pública, o lo que piensa una gran mayoría social, que siga los pasos de Francia o Alemania y prohíba el cultivo de maíz transgénico en nuestro país.