Matando mosquitos a cañonazos

La liberación de mosquitos transgénicos al medio ambiente es uno de los temas que más dudas genera en los debates sobre transgénicos. Y tiene todos los elemenos para ser polémico: por un lado se pretende solucionar un grave problema sanitario, pero por otro las implicaciones ambientales son enormes.

¿Cómo funcionan?

Una empresa británica, Oxitec, ha desarrollado unos mosquitos transgénicos con el objetivo de reducir las poblaciones de una especie de mosquito, y así limitar el contagio de dengue. Este mosquito, Aedes aegypti (OX513A), ha sido modificado genéticamente para sobrevivir solo en presencia de tetraciclina, un antibiótico de uso común. Son criados en laboratorio hasta que alcanzan la edad adulta, y entonces los machos son liberados al medio ambiente. Éstos se reproducen y fallecen, y al traspasar su gen de dependencia de la tetraciclina a su descendencia, estos nuevos mosquitos mueren antes de llegar a adultos. Así, se pretende controlar la población de mosquito en un área determinada.

¿Se han liberado ya al medio ambiente?

Las primeras liberaciones de mosquitos transgénicos al medio ambiente tuvieron lugar en las Islas Caimán, bajo soberanía británica, entre 2009 y 2010. Oxitec liberó tres millones de estos mosquitos. El siguiente experimento se realizó en Malasia a finales de 2010, con la liberación de seis mil mosquitos. Finalmente, entre febrero y junio de 2011 se liberaron otros treinta y tres mil en Brasil.

Oxitec ha publicado hasta ahora los resultados de las Islas Caiman, que según sus datos reflejaron una disminución de un 80% en la población de mosquitos Aedes aegypti. Sin embargo, se ha cuestionado tanto la calidad de estos datos, como la ausencia de estudios previos de impacto ambiental o la falta de consulta a la población afectada por este experimento. Sí parece que hay consenso en que se ha reducido la población del mosquito, pero no que esto suponga un claro avance para la reducción del dengue (una enfermedad no endémica en las Islas Caimán).

Ahora Oxitec pretende experimentar en EE.UU. y ahí la cosa si que se ha puesto un poco más seria. La intención era liberar entre cinco y diez mil mosquitos en los Cayos de Florida, pero por ahora este experimento está parado por una combinación de oposición ciudadana, jaleo legal sobre cuál es la administración competente, y las decenas de miles de comentarios que la Food and Drug Aministration (FDA) ha recibido al expediente.

¿Qué problemas puede plantear la liberación al medio ambiente de estos mosquitos transgénicos?

El comportamiento a largo plazo de estos mosquitos en un medio ambiente complejo es complicado de predecir. Uno de los problemas más intuitivos es que una disminución de la población del mosquito Aedes aegypti deje libre un nicho ecológico que otro mosquito pueda ocupar. Como por ejemplo, el mosquito tigre, Aedes albopictus, que ya ha colonizado varias zonas de EE.UU. y también es un vector del dengue.

Pese a que cuando este tema es tratado en prensa se da sensación de que los mosquitos liberados son estériles, no es así. Y se ha comprobado que un porcentaje de estos mosquitos transgénicos sobreviven en laboratorio en ausencia de tetraciclina, a pesar de llevar el gen de dependencia. Además, este antibiótico se encuentra frecuentemente en aguas residuales, lo que plantea la necesidad de estudiar a fondo la posibilidad de que estos mosquitos sobrevivan en el medio ambiente en estos entornos y lleguen a la edad adulta. Por otro lado, Oxitec promete liberar solo mosquitos macho, pero parece que la selección plantea un cierto margen de error.

La utilidad a largo plazo de este método de control aún está por ver. La propia empresa ha reconocido la necesidad de liberar de forma constante nuevos mosquitos transgénicos para mantener a raya las poblaciones en los lugares deseados. Lo que nos lleva a uno de los grandes problemas planteados por los transgénicos, la dependencia. Los mosquitos de Oxitec están patentados, y para controlar del dengue con este método las autoridades se verían forzadas a comprar de forma contínua más y más mosquitos transgénicos.

Surgen bastantes dudas también sobre su efectividad real en el control de la transmisión de la enfermedad. Se ha demostrado que la correlación entre abundancia de mosquitos y transmisión del dengue es baja. Y de acuerdo a los datos de Oxitec, en las Islas Caiman solo se consiguió disminuir un 80% la población del mosquito.

Y luego están los temas éticos. La liberación de este mosquito no deja de ser un experimento médico, y como tal requiere de un control estricto y de un previo consentimiento informado de las personas afectadas, un extremo que hasta ahora Oxitec parece haber evitado tanto en las Islas Caimán como en Malasia.

¿Realmente son necesarios?

El caso de los mosquitos transgénicos es un ejemplo más de los diferentes enfoques a la hora de solucionar un problema. Hay muchas más formas de controlar la población del mosquito que transmite el dengue, y ninguna de ellas supone un riesgo ambiental tan elevado, ni está ligado a una tecnología con derechos de propiedad intelectual. La Organización Mundial de la Salud reconoce que contar con las comunidades locales es la clave para el control de esta enfermedad. Y hay casos exitosos de programas de prevención del dengue en colaboración con las comunidades por todo el mundo, con poco coste económico. Hay además una vacuna que puede estar lista en dos o tres años.

La ingeniería genética es una herramienta muy potente, que puede plantear soluciones a muchos problemas, pero en muchas ocasiones, especialmente cuando implica liberar organismos modificados genéticamente al medio ambiente, hay alternativas más sencillas, más seguras y menos costosas. Solo porque una solución sea viable en un laboratorio, y posible desde un punto de vista técnico, no quiere decir que sea segura en el medio ambiente, ni ambiental o socialmente deseable.

Hay algo que los reguladores suelen ignorar a la hora de dar luz verde a estos experimentos. Nunca se suelen  plantear si realmente hay necesidad de asumir ese riesgo, si hay otras maneras de abordar un problema de forma más segura o más barata. Y al no tener ésto en cuenta, se fomenta que una empresa como Oxitec consiga una herramienta para ganar mercado y hacer negocio, mientras los riesgos son asumidos por todos y todas.

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Dejo un par de documentos, en el que están las referencias de todo lo que se ha comentado:

Genetically engineered mosquitoes in the U.S., de Amigos de la Tierra EE.UU.

Oxitec’s genetically modified mosquitoes: Ongoing concerns, de GeneWatch

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