¿Hay consenso sobre la seguridad de los transgénicos?

Durante los últimos años, la estrategia de comunicación de la industria de los transgénicos ha cambiado. Es muy difícil encontrar posicionamientos públicos sobre temas polémicos que vengan directamente de Monsanto, o incluso de las clásicas organizaciones que utilizan para hacer llegar sus mensajes, ya sean fundaciones como Antama o asociaciones industriales como ASEBIO o ANOVE. Los últimos años la estrategia se ha centrado en promover que sean científicos afines los que, a través de entrevistas de prensa o de blogs, lancen el mensaje. Un mensaje que se está centrando en repetir de forma machacona que la oposición a los cultivos y alimentos transgénicos no tiene sustento científico, ya que hay un “consenso” en la comunidad científica internacional sobre la seguridad de estos productos.

La estrategia la hemos visto funcionar en muchas ocasiones, quizás la más clara con el asunto Serallini. Desde algún punto, la industria lanza sus consignas que son repetidas de forma mimética por su red de blogueros y científicos afines. Hoy se publica en español un informe de la organización estadounidense Food & Water Watch, en el que se exponen estas prácticas para construir la idea de que existe ese consenso. Cómo la industria manipula citas de organismos internacionales e ignora la ciencia independiente.

http://www.foodandwaterwatch.org/briefs/espanol-el-falso-consenso-cientifico-el-debate-en-torno-a-los-transgenicos-no-ha-terminado/

El informe hace referencia al ámbito internacional, pero es fácil ver cómo funciona la estrategia también en España en base a un par de ejemplos recientes. Como este video de José Ignacio Cubero, profesor emérito de la Universidad de Córdoba, y uno de los partidarios de los transgénicos más activos en medios de comunicación, publicado en la web de la Fundación Antama, que hace las labores de relaciones públicas de la industria de los transgénicos en España. Aunque el video merecería un comentario más detallado, que es complicado condensar tanta demagogia en solo cinco minutos, para este tema nos basta con la primera frase: “Todas las academias y todas las universidades del mundo han abogado porque no hay nada contrario a los transgénicos”

Otro ejemplo sería esta entrevista de hace unas semanas en El País. Otra vez hay mucho que decir de la entrevista, pero aquí el consenso científico se da por hecho directamente por el periodista (lo que, viniendo de Materia, actuales responsables de la sección de ciencia de El País, tampoco sorprende demasiado). “El consenso científico en torno a la ingeniería genética es similar al que hay sobre el cambio climático y sin embargo eso no se traduce en apoyo del público. ¿Por qué?”

¿Pero en que se basan para dar por supuesto este consenso? Ninguno cita fuentes. Y ni me quiero imaginar que pasaría si una organización ecologista hiciese este tipo de afirmaciones sin referirse a una fuente. Food & Water Watch ha ido a buscar en qué se basan sus defensores, y ha comprobado que esta campaña por un supuesto consenso está construída en base a citas equívocas y tergiversadas de instituciones científicas para afirmar que forman parte de un supuesto consenso en torno a la seguridad de los transgénicos.

Por ejemplo, la Royal Society of Medicine es una de las organizaciones normalmente citadas como parte de este consenso. Se hace en base a una cita seleccionada de un artículo publicado en una revista científica que gestiona la Sociedad, pero que no refleja la opinión de la organización. O la Royal Society of London, organización que se incluye en este consenso en base a un texto extraído de un artículo de periódico sobre la Royal Society, que no es una cita o una posición de la Sociedad. Y como éstos, se pueden encontrar más ejemplos.

Se puede también comprobar como la mayoría de los estudios científicos que apoyan que los transgénicos son seguros han sido financiados por la industria. Y cómo muchos científicos independientes han alzado la voz para negar la existencia de un consenso, y reivindicar la necesidad de continuar el debate y la investigación.

La realidad es mucho más compleja de lo que nos quieren hacer ver la industria y sus portavoces. La mayoría de las instituciones científicas que lidian con este tema reconocen abiertamente que existen cuestiones en torno a la seguridad de los alimentos y cultivos transgénicos que no se han abordado y que hay lagunas en la investigación existente. Se pueden ver algunas en la nota de prensa de Food & Water Europe y Amigos de la Tierra, tomados del manifiesto en contra del supuesto consenso científico.

De todas formas, tan solo el hecho de que tengamos que estar discutiendo sobre si hay o no consenso, ya indica que éste no es muy real, ¿no?

El informe se puede consultar en español aquí y en inglés aquí.

A vueltas con el estudio de Seralini… otra vez

Lo peor del debate sobre los cultivos y alimentos transgénicos es que estamos siempre dándole vueltas a lo mismo. Como decía el tango, veinte años no es nada, y la industria tiene esa capacidad de infinito cansinismo para ir machacando una y otra vez con los mismos argumentos para aparentar que son más verdaderos. Y como dinero no les falta, no escatiman en medios para acosar e intentar derribar a los que más le molestan.

Así, otra vez más estamos discutiendo sobre la famosa investigación de Seralini, un científico francés de la Universidad de Caen. Resumiendo, que ya he hablado un par de veces de esto en el blog, este señor publicó un estudio bastante demoledor sobre los efectos en ratas de la alimentación a largo plazo con un maíz transgénico. Esto le supuso un ataque brutal de toda la “ciencia” hooligan que, por replicar a nivel experimental lo mismo que hace Monsanto, le lapidaron públicamente.

 Ahora quieren retirar el artículo

Nos encontramos con que la revista que publicó el artículo le pide que lo retire. Ahora bien, si la investigación pasó por el proceso de peer-review, ¿por qué ahora quieren retirarlo? Lo resume muy bien la organización GMWatch. Hay un Comité de Ética en las publicaciones (COPE en sus siglas en inglés), del que la revista que publicó el artículo forma parte. Según este comité los motivos para retirar un estudio son: claras evidencias de que los hallazgos no son fiables por mala conducta (invención de los datos, por ejemplo) o error aunque sea honesto; plagio o publicación redundante, o investigación no ética. En la carta que envía a Seralini, el editor de la revista admite que el artículo no está en ninguno de estos supuestos. Confirma que los datos no presentan ninguna prueba de fraude ni tienen nada de incorrecto. Sin embargo, amenaza con la retirada de su publicación.

¿Qué ha cambiado en la revista para que ahora quieran retirar el mismo artículo al que habían dado el visto bueno? Hace unos meses, y después de una intensa campaña de descrédito hacia la revista, la publicación incluyó dentro de su personal una nueva figura, el “editor asociado para biotecnología”, puesto creado para Richard E. Goodman. Este señor es, casualmente, un antiguo empleado de Monsanto, y miembro del International Life Sciencies Institute (ILSI), un lobby más de la industria de los transgénicos. Todo es, cuanto menos, turbio.

 La EFSA le da a Seralini un poco de razón

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el organismos científico que se encarga de los organismos modificados genéticamente en la Unión Europea salió al poco de la publicación del artículo criticando abiertamente a Seralini, dentro de todo ese corillo de “ciencia” hooligan de ya comenté en otro post. Sin embargo, meses después, y de forma mucho menos mediática, publicó unas guías para realizar estudios de seguridad con alimentos transgénicos durante dos años con roedores que, de forma implícita, validaba el estudio de Seralini. Vamos, que tan malo, tan malo… no será.

 Destruir al adversario

Lo que hay detrás de todos estos movimientos es la necesidad de la industria agrobiotecnológica de destruir al adversario, sin rebatirle. Cada científico que ha presentado indicios y evidencias de impactos de los transgénicos, ya sea sobre la salud o el medio ambiente, ha sido acosado y ha visto como su carrera profesional era atacada por esta especie de mafia de la industria bajo una supuesta cobertura científica. Y lo único que consiguen es, para salvar su negocio, deteriorar la imagen de la ciencia, que cada vez percibimos como algo más sesgado y dominado por los intereses económicos de la industria.

No se como terminará este asunto, pero lo que si que queda claro es que el interés de Monsanto por retirar el artículo y destruir a Seralini solo consigue que sus conclusiones sean más relevantes. Si tanto interés hay en esconderlo, y en desincentivar que otros investigadores sigan esta línea, solo nos queda desconfiar.

Competencias para prohibir el cultivo de transgénicos en Andalucía

Hace unos días se debatía en el Parlamento Andaluz una proposición no de ley de Izquierda Unida que pedía, entre otras cosas, la prohibición del cultivo de transgénicos en Andalucía. El debate de puede leer en el Diario de Sesiones (página 103 en adelante).

La iniciativa, promovida por la sociedad civil andaluza agrupada en torno a la Plataforma por una Andalucía Libre de Transgénicos (PALT), es muy pertinente. Por un lado, Andalucía es la región lider en agricultura y ganadería ecológica, como bien se encarga de publicitar la Junta de Andalucía. Pero por otro lado, también está aumentando de forma importante el cultivo de maíz transgénico en la región, según los datos de la industria que el Ministerio de por buenos y publicita en un formato cutre que da un poco de vergüenza ajena.

Dos modelos opuestos de agricultura, que no pueden convivir, que hacen urgente tomar una apuesta política clara. La agricultura es un elemento clave de la economía andaluza, y orientarla hacia producciones de calidad, diferenciadas, apostando por la agroecología es un camino incompatible con el cultivo de maíz transgénico.

En el debate celebrado en el Parlamento Andaluz se habló mucho de la cuestión competencial. Si el Gobierno Andaluz, tal y como se comprometió en el pacto de gobierno entre PSOE e IU, puede o no prohibir el cultivo, la experimentación o las importaciones de transgénicos.

Cultivos experimentales

Empezando por lo fácil, la Junta de Andalucía, como el resto de Comunidades Autónomas, tienen competencias en materia de cultivos experimentales. A ellos les corresponde aprobar las solicitudes para experimentar con transgénicos cuando el experimento tiene “fines distintos a los de comercialización”. Es decir, muchos experimentos en ambientes confinados, y algunos al aire libre, pero en un estado temprano. Es el caso que se menciona por parte de IU de Castellón. La Generalitat Valenciana frenó una solicitud de experimentación de la empresa italiana Transactiva para cultivar arroz con genes humanos. Bueno, más bien habría que decir que una enorme movilización social forzó a la Generalitat a paralizar aquel ensayo.

El resto de autorizaciones de campos experimentales corresponden al Estado. Pero las Comunidades Autónomas tienen un representante en la Comisión Nacional de Bioseguridad, encargada de hacer el informe técnico para aconsejar o no el ensayo. Y es bastante dudoso que la parte política, el Consejo Interministerial de los Organismos Modificados Genéticamente vaya a aprobar un experimento rechazado por la Comunidad Autónoma en la que se va a realizar.

Cultivo comercial: maíz MON810 y patata Amflora

Es verdad, como dice el portavoz del PP,  que la aprobación de un cultivo transgénico depende de la Unión Europea. Pero se olvida de muchas cosas. Que España es miembro de la UE, y por lo tanto vota cuando se decide sobre transgénicos (normalmente a favor, no se vaya a enfadar la Embajada Americana). Y que existe en la legislación europea una clausula de salvaguarda por la que un país puede prohibir el cultivo de un transgénico si aporta nuevas evidencias que cuestionen su seguridad. Y es la clausula a la que se han acogido Francia, Alemania, Hungría, Grecia, Austria, Luxemburgo… y más recientemente Italia. Es verdad que en muchos casos la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha desautorizado estas evidencias planteadas por los países. Pero esto se debe a la limitación de argumentos que puede manejar la EFSA. Por ejemplo, los impactos por contaminación genética en la agricultura convencional o ecológica no se contemplan entre estos supuestos. O simplemente la voluntad soberana de un país de definir un modelo de agricultura propio, basado en productos locales, de calidad o ecológicos. Y la práctica ha demostrado que los países que no quieren cultivar transgénicos, lo lo han hecho, a pesar de las pegas de la EFSA, de la Comisión Europea o de Monsanto. Por lo tanto, a nivel estatal, la Junta de Andalucía puede solicitar y ejercer un papel activo para que el Gobierno del Estado prohíba el cultivo de transgénicos. En este caso, del maíz transgénico MON810, ya que BASF retiró del mercado su patata transgénica Amflora.

Zonas Libres de Transgénicos

El movimiento de municipios y regiones libres de transgénicos surgió en Europa hace unos ocho años, cuando la Unión Europea se vio obligada a levantar su moratoria a la aprobación de nuevos cultivos transgénicos por las presiones comerciales a través de la Organización Mundial del Comercio. Se trataba también de llevar el debate de los transgénicos a un nivel más cercano a la ciudadanía, y a los políticos locales, menos vulnerables a las presiones de la agroindustria que a nivel estatal.

Desde entonces, cientos de regiones y miles de municipios europeos declararon su voluntad de ser territorios libres de cultivos transgénicos. Siempre como una declaración de intenciones, ya que no tenían competencias para prohibir un cultivo. Aunque si para promover modelos más sostenibles en su municipio, prohibir alimentos con transgénicos en las dependencias municipales y muchas otras iniciativas. También en el Estado Español, el País Vasco, Asturias, Canarias o Baleares se declararon libres de transgénicos

Madeira, Azores… ¿Andalucía?

Pero desde hace un año todo esto ha cambiado. La Comisión Europea, en su empeño de desbloquear la situación política sobre los cultivos transgénicos, o más bien de quitarse el marrón de encima, ha planteado devolver esta competencia a los Estados miembro. Y en muchos de sus documentos, como las recomendaciones de coexistencia, se plantea la regulación de las regiones libres de transgénicos. Ya dio un primer paso en 2010 cuando permitió a Azores y Madeira, regiones autónomas portuguesas, prohibir el cultivo de transgénicos en su territorio. Lo explicaba la Comisión a pregunta del eurodiputado de ICV Raül Romeva, mientras se debaten y aprueban estas propuestas, decidió no interponerse a la voluntad del Gobierno Regional de Madeira.

Si ha pasado esto con Madeira, ¿por qué no con Andalucía? La primera proposición no de ley que ha aprobado el Parlamento Andaluz se limita a una prohibición en los espacios naturales protegidos y alrededores. El PSOE se opuso a una prohibición de cultivo en todo el territorio, sin duda después de algún toque desde Ferraz. Pero la prohibición forma parte del pacto de Gobierno PSOE-IU, y en función del peso que desde Izquierda Unida se le quiera dar a estar parte del pacto, puede haber margen para que Andalucía encabece la oposición a la política protransgénica de Arias Cañete. Una de las pocas esperanzas de que el Estado Español deje de ser la última colonia de Monsanto

¿Monsanto en retirada?

Monsanto lleva varios meses anunciando su retirada parcial del negocio de los cultivos transgénicos en Europa. En agosto anuciaron, y la Comisión Europea confirmó, que pensaban retirar las solicitudes pendientes para aprobar nuevos cultivos transgénicos para su cultivo en la Unión Europea.

Una buena noticia, sin duda, que demuestra que la oposición ciudadana, y el esfuerzo de organizaciones ecologistas, de consumidores y campesinas llevan haciendo durante años han impedido que Monsanto imponga sus semillas transgénicas en Europea por las buenas, por los procedimientos democráticos. Las organizaciones ecologistas lo celebramos, y con razón. Pero hay algo en todo esto que no deja de inquietar…

 ¿Monsanto en retirada?

Si miramos lo que anuncia Monsanto, en realidad, no cambia demasiado el panorama actual. No renuncian a la solicitud de reautorización del maíz MON810, (que caducó en 2008), el único permitido en la UE, y que se cultiva básicamente en España, un poco en Portugal y en República Checa. Por lo tanto, retirarse, no se retiran tanto…

Y por otro lado, confirman que en Europea se van a centrar en el negocio de la semilla convencional, del que ya controla una buena parte, y no deja de ser lucrativo también.

Los gobiernos europeos no se ponen de acuerdo sobre la autorización de nuevos cultivos, la Comisión Europea ya no quiere asumir el coste político de aprobarlos sin mayoría suficiente como venía haciendo, durante varios años se ha discutido como “renacionalizar” las decisiones sobre aprobaciones de transgénicos sin éxito… La situación está estancada, y hay muchos países que se van a seguir oponiendo. Así que por ahora hay que concentrarse en el negocio en España, cortesía de la Embajada Americana.

 Motivos para desconfiar

Hay ahora mismo dos debates en los que Monsanto se juega mucho más, y en los que merece la pena centrar sus esfuerzos de lobby.

Por un lado, la Unión Europea está en el proceso de reformar la legislación sobre semillas, que puede ayudar a que Monsanto consolide su posición en el mercado de semillas convencionales. Y por el otro, la negociación de un nuevo tratado de libre comercio entre la UE y EEUU, conocido como TTIP o TAFTA, que puede permitir colar cultivos transgénicos a través de negociaciones a puerta cerrada, antidemocráticas y que pueden modificar la legislación europea.

 Reforma de la legislación sobre semillas

Hay muchas razones para desconfiar del resultado de la reforma de la legislación sobre semillas. Por los actores implicados, básicamente la gran industria semillera (Monsanto, Syngenta, Pioneer, Limagrain, etc), por la cantidad de dinero que está en juego, y por la falta de movilización social en materia de semillas. A pesar de ser un tema fundamental para una alimentación sostenible y para garantizar la soberanía alimentaria, la legislación es tan farragosa y difícil de entender, que muy pocas organizaciones de la sociedad civil le dan seguimiento. Tampoco es un tema que entusiasme a los medios de comunicación, con lo que la capacidad de incidencia de la sociedad civil es muy reducida. Los sindicatos y organizaciones campesinas que trabajan estos temas, junto con las redes de intercambio y guardianes de semillas están bastante solos en esta pelea. Y es bastante más fácil colar temas escandalosos en esta legislación que en otras con más visibilidad social. Hay un análisis más detallado de qué está en juego en esta reforma y los actores implicados en este artículo (en inglés).

Negociaciones para un nuevo acuerdo de libre comercio UE-EEUU

Y por otro lado, el gran peligro de los próximos meses, las negociaciones comerciales con EEUU, en la que los negociadores han dejado muy claro desde el principio que todo está encima de la mesa, especialmente los temas agrarios y los organismos modificados genéticamente. De hecho, en medios políticos estadounidenses, se considera este tratado como la última oportunidad de la industria de la biotecnología agraria para implantar sus productos en Europa. Y se están empleando a fondo, aunque por las pocas noticias que van llegando, este va a ser uno de los temas más complicados para negociar.

A la hora de acordar nuevos términos comerciales, con los aranceles ya muy bajos, el núcleo de las conversaciones se centra en los que se denominan barreras técnicas al comercio. Que suele ser, casualmente, legislación de defensa del medio ambiente y del consumidor. Y ahí es donde entran los cultivos y alimentos transgénicos. Se pretende que los niveles de regulación a ambos lados del atlántico se equilibren (a la baja, se entiende), y que si por ejemplo una sustancia o un cultivo transgénico tiene el visto bueno de la autoridad de EEUU, tenga vía libre en la Unión Europea, y viceversa. Y esto, además de a los transgénicos, incluye a la ternera engordada con hormonas, los pollos clorinados y otras prácticas dudosas en materia de alimentación que en Europa están limitadas o prohibidas.

Un análisis más completo de la relación entre seguridad alimentaria, cultivos transgénicos y las negociaciones comerciales UE-EEUU en este artículo (en inglés).

Quincena de acción por la libertad de las semillas

Cada vez que Monsanto hace un anuncio de este estilo, hay más motivos para desconfiar que para bajar la guardia, especialmente en el Estado Español, última “colonia europea de Monsanto“. Circula un llamamiento para una quincena de acción por la libertad de las semillas y los alimentos. Otra ocasión para seguir avanzando por la Soberanía Alimentaria y luchando contra el monopolio de las semillas y los cultivos transgénicos.

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Semillas de Libertad (Seeds of Freedom)

 

 

La historia de las semillas se ha convertido en una historia de pérdida, control, dependencia y deuda. Ha sido escrita por aquellos que quieren obtener vastos beneficios con nuestro sistema alimentario, sin importar lo que realmente cueste. Es hora de cambiar la historia.

Semillas de Libertad es una película de la Fundación Gaia y la Red de Biodiversidad de África.

Semillas de Libertad cuenta la historia de las semillas, desde sus raíces en el corazón de los sistemas tradicionales y diversos de cultivo en todo el mundo, hasta su transformación en una poderosa comodidad, utilizadas para monopolizar el sistema global de alimentación.

Incluye subtítulos en castellano, francés, italiano y portugués.

El salmón transgénico

Poco antes de navidades, se publicaron varias noticias sobre la inminente aprobación del salmón transgénico para consumo humano en EEUU. La empresa estadounidense AquaBounty obtuvo el visto bueno de la agencia reguladora de EEUU, la FDA (Food and Drug Administration). Podría ser el primer animal transgénico aprobado para consumo humano en el mundo, lo que no es cualquier cosa.

¿Para qué?

Estamos esquilmando los caladeros y cada vez hay más demanda de pescado, lo que está propiciando el desarrollo de una importantísima industria de piscifactorías. Este salmón está modificado genéticamente para un crecimiento más rápido que el salmón convencional. Incorpora, en el salmón atlántico  (Salmo salar), genes de otras dos especies de peces: el salmón real (Oncorhynchus tshawytscha) y el Zoarces americanus. La empresa estadounidense AquaBounty lo promociona como una forma de incrementar la producción de alimentos, reducir impactos ambientales y crear empleo. Unos argumentos ya conocidos, los mismos que se usaron para introducir cultivos transgénicos y que todavía están por demostrar. 

No es un alimento, es un fármaco

Esté salmón, que lleva años esperando su aprobación, ha pasado uno de los últimos obstáculos que le quedaba, el visto bueno ambiental de la FDA. Pero lo que no nos contaba ninguno de los periódicos españoles que trataron el tema (El País, ABC, La Opinión A Coruña o Público en su momento) es que esta agencia considera los animales transgénicos como medicamentos veterinarios, y no como alimentos. ¿Qué se consigue así? Basicamente, limitar el alcance de los estudios de riesgo, como los de seguridad alimentaria o los relativos a posibles alergias. Además, como en la Unión Europea, toda la evaluación se basa en los estudios aportados por la empresa, que muchos científicos independientes consideran sesgados, incompletos y con graves errores. Entre otras cosas, no se ha estudiado a fondo el proceso de inserción de estos genes y las muestras para los estudios eran demasiado reducidas para poder sacar conclusiones estadísticamente significativas.

¿Es seguro comer salmón transgénico?

No parece que la FDA se haya tomado muchas molestias en averiguarlo. Los datos presentados indican mayor porcentaje de una hormona relacionada con la incidencia de cancer en humanos y un 52% de incremento en su potencial alergénico. En cuanto a composición nutricional, parece contener menos proteínas y más grasa, y presenta grandes diferencias en contenido de vitaminas, minerales y aminoácidos.

Está también la cuestión del uso (y abuso) de antibióticos en la cría de pescado. Por los datos que aporta la empresa, el salmón transgénico podría necesitar un mayor uso de antibióticos, con posibles problemas de salud, alergias o generación de resistencias.

Consideraciones sobre bienestar animal

Los datos de la propia empresa reconocen que el salmón transgénico sufre mayores tasas de malformaciones y problemas de salud no observados en salmones convencionales. Lo que resulta bastante inquietante conociendo las condiciones ya de por si crueles de los peces criados en piscifactorías. Pero la FDA ha decidido que estos temas se evaluarán mejor en un seguimiento posterior a su aprobación.

Salmones kilométricos

Por si nuestro sistema alimentario no fuese ya una de las principales causas de cambio climático, la propuesta inicial de AquaBounty es producir los huevos de salmón en sus instalaciones de la isla del Príncipe Eduardo, Canadá, para después llevarlos por transporte aéreo a Panamá, criarlos allí, y transportarlos por barco a EE.UU. para su consumo. La lógica empresarial debe estar muy clara, pero la ambiental no se intuye por ningún lado. La FDA ha evaluado tan solo los riesgos de este sistema de producción, pero AquaBounty tiene intención de vender huevos de salmón a otras empresas de cualquier país, y los riesgos de este trasiego internacional de huevos y salmones transgénicos no ha sido considerado.

¿Y si se escapan?

No parece que se hayan analizado a fondo las potenciales consecuencias de que estos salmones transgénicos entren en los ecosistemas. Científicos del United States Fish and Wildlife Service calificaron la evaluación de riesgos realizada por la FDA como “excesivamente simplista”. Y estos escapes son una posibilidad real. Cada año, millones de salmones escapan de los criaderos, compitiendo con los salmones salvajes. Incluso a la propia Aquabounty ya se le han escapado algunos de sus instalaciones en Panamá a raíz de una tormenta. Mientras, una publicación científica apuntaba que con el escape de tan solo 60 peces transgénicos puede suponer la extinción de una población de 60.000 animales en tan solo 40 generaciones de peces.

En caso de escape, el salmón transgénico puede competir con el salmón salvaje por comida y para su reproducción, y hay estudios que afirman que sobreviviría en libertad. La respuesta de la empresa es que estos salmones transgénicos serán esteriles, aunque reconocen en la solicitud de aprobación que solo en un 95% de los casos. Plantea también planes de contención en su cría, que generan también muchas dudas debido al pequeño tamaño de los huevos de salmón.

¿Todo esto es necesario?

La industria salmonera no ha recibido este salmón transgénico con mucha alegría. Llevan muchos años desarrollando variedades de salmón de crecimiento rápido por métodos convencionales. Una de las principales empresas noruegas del sector, Salmobreed, asegura que algunas de ellas presentan tasas de crecimiento superiores al salmón transgénico.

Los mismos intereses de siempre

Yo lo intento, pero mira que es dificil escribir un post sobre estos temas sin mencionar a Monsanto. Casi la mitad de las acciones de Aquabounty pertenecen a la empresa de biología sintética Intrexon, que cuenta entre sus directivos con Robert Shapiro, antiguo Presidente de Monsanto. Por complicar la historia un poco más, Intrexon compró su parte de la empresa a un antiguo Ministro de Economía de Georgia. Aquabounty mantiene un acuerdo con Oxitec, la empresa británica que está liberando mosquitos transgénicos, para patentar métodos de esterilización.

Resulta evidente que toda la industria biotecnológica está expectante (y presionando) ante la aprobación del salmón transgénico, como primer paso a futuros desarrollos. Parte de sus expectativas de negocio dependen de cómo se regule, considere y apruebe el salmón de AquaBounty.

La industria del salmón ya es suficientemente dañina

La cría de salmón ya está esquilmando los caladeros. El salmón es una especie carnívora, y son alimentados frecuentemente con capturas pesqueras de otras especies. Gran parte de las capturas se dedican ya a la alimentación de pescado en piscifactorías y criaderos en forma de harinas y  aceites de pescado. Por cada kilo de salmón se necesitan tres kilos de otras especies. Y es de esperar que un salmón que crece a más velocidad consuma más alimento. Según AquaBounty, su salmón transgénico consume hasta cinco veces más alimento que uno convencional

¿Y estará bueno?

Cualidades como el sabor, la textura, la calidad o los costes de producción no han sido incluidos en la evaluación de la FDA, con lo que es complicado saber cómo sabe este nuevo salmón. Lo que si sabemos es que es rechazado por una mayoría de la población estadounidense, que demanda que en caso de llegar a la venta, sea etiquetado.

Su llegada a la alimentación, ¿es inminente?

Parece que a la FDA le llevará aún un tiempo revisar los miles de comentarios recibidos en el periodo de alegaciones. Además, llega en un momento en el que el debate sobre los alimentos transgénicos está muy vivo en EEUU, con múltiples intentos para su etiquetado, y con una opinión pública cada vez más crítica. Mientras, en la Unión Europea ya se está preparando el marco regulatorio para su tramitación, pero la experiencia con los cultivos transgénicos nos indica que es bastante probable que este salmón tardará en llegar a ser debatido en Europa.

2012 en agricultura y alimentación (desde la soberanía alimentaria)

Ahora que empiezan a circular listas con los grandes hitos del 2012, y sobre todo después de leer esta sobre agricultura y alimentación en EEUU, ahí va mi propuesta de hechos importantes a nivel estatal, desde un punto de vista de soberanía alimentaria.

1.- Un Gobierno al servicio de la industria

Este año ha supuesto el reestreno como Ministro de Agricultura (ahora también de Medio Ambiente) de Arias Cañete. Además de gestionar un recorte del 25% en la partida adjudicada a su departamento, el Ministro ha puesto toda la maquinaria a favor de los intereses de la agroindustria. Un poco lo que venía haciendo el PSOE, especialmente en tiempos de Elena Espinosa, pero ahora ya sin disimular.

Arias Cañete se ha posicionado claramente a favor de la industria biotecnológica y los cultivos transgénicos, con declaraciones rotundas como que “el maíz transgénico es más ecológico que el convencional“. También se ha prodigado en actos de la agroindustria, y ha puesto dinero y el Ministerio para actos de propaganda.

Pero el de Agricultura no es el único departamento claramente posicionado a favor de la agroindustria. El nombramiento de Ángela López de Sá Fernández, Directora de Asuntos Científicos y Normativos de Coca-Cola, como Directora Ejecutiva de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria es un caso de puertas giratorias que escandalizaría en cualquier país democrático. Menos en España, claro.

Mientras, en política científica cambiamos a una Ministra, Cristina Garmendia, antigua directora del lobby de la industria de los transgénicos, por una Secretaria de Estado que apostó por Rubalcaba en las elecciones, cuyo nombramiento sublevó a gran parte de los apoyos sociales del PP y que, por suspuesto, viene del mundo de la biotecnología, Carmen Vela.

2.- Reforma de la PAC

2012 era el año clave en el debate sobre la reforma de la Política Agraria Común (PAC), que marcará la agricultura y alimentación europea de 2014 a 2020. Sin embargo, los avances en las negociaciones han sido poco significativos y están muy condicionados por los recortes en el presupuesto.

La propuesta no le gusta a casi nadie. No reconoce al profesional agrario que vive realmente de la agricultura ni plantea mecanismos de regulación de mercado que eviten volatilidad de precios y garanticen rentas justas para agricultores y agricultoras. Tampoco afronta una distribución más justa y equitativa de las ayudas o contribuye a una mayor integración de criterios ambientales. Y en un contexto de reducción del presupuesto global de la Unión Europea, parece que el recorte en el presupuesto agrario destinado a España puede situarse entre el 11% y el 16%.

3.- La agricultura ecológica se consolida (y recibe cada vez más ataques)

La agricultura ecológica sigue consolidándose. Aumenta a nivel estatal su superficie de cultivo (un 11,76% en 2011, alcanzando las 1.845.039 hectáreas) y, en menor medida, su consumo. Y al irse conformando como alternativa real al modelo de agricultura industrial, cada vez recibe más ataques. En 2012, una revisión de estudios realizada por la Universidad de Stanford ha servido de excusa a practicamente todos los medios de comunicación para publicar artículos muy duros contra la agricultura ecológica. Tomando la parte que más interesaba del estudio, pero resaltando menos la baja calidad de los estudios analizados o los riesgos para la salud de la presencia de restos de pesticidas.

Esto, añadido al coro de titulares del mismo estilo que desde hace un par de años llegan desde el frente de la biotecnología ( “La agricultura orgánica no es mejor, es un capricho de ricos”, “La agricultura ecológica es una etiqueta comercial, ya que no hay evidencias científicas de que sea mejor”, “Lo ecológico no es más sano, ni más bueno para el medio ambiente”), demuestra que este modelo de agricultura es ya una alternativa real.

4.- Ataques y recortes al mundo rural

Éste ha sido un año duro de recortes y ataques a derechos sociales básicos, que el mundo rural ha acusado especialmente. Con unos servicios públicos en las comunidades rurales en contínuo proceso de desaparición, se han realizado movilizaciones para defender la escuela pública en el medio rural, contra la intención de suprimir las entidades locales más pequeñas y participativas. el recorte brutal de las partidas dedicadas al medio rural o el copago sanitario. 2012 ha acelerado el intento de desmantelamiento del mundo rural, y está generando cada vez más movimientos de respuesta.

5.- Nuevos y desastrosos acuerdos comerciales.

2012 ha servido para avanzar en varios acuerdos comerciales por parte de la UE con importantes repercusiones agrarias y sociales. Así,casi a final de año el Parlamento Europeo dio el visto bueno al acuerdo de libre comercio con Colombia y Perú. Pero el que ya está mostrando sus consecuencias es el acuerdo UE –  Marruecos, que está arrastrando los precios de productos como el tomate por debajo de los precios de producción, favoreciendo los intereses de los grandes capitales agroexportadores y que tiene al sector en pie de guerra.

6.- Nueva Política Pesquera Común

A finales de 2012 debería haber estado aprobada la nueva Política Pesquera Común en la UE, una reforma más que necesaria para abordar problemas como la sobrepesca o el abandono de la pesca artesanal. Tras la propuesta realizada por la Comisión en 2011 y la falta de acuerdo de los Gobiernos, el año ha terminado con una votación bastante positiva en la Comisión de Pesca del Parlamento Europeo. Tras su votación en el Plenario, debe pasar por los Estados miembro antes de su implementación en 2014.

7.- La gran distribución, cuestionada

En 2012 el papel de las grandes superficies de distrubución en la cadena alimentaria ha estado más que nunca presente en el debate. Ya sea por la cantidad de comida que desechan, por si la donan o no a bancos de alimentos, o por sus margenes comerciales. Y mucho tuvieron que ver las acciones del Sindicato Andaluz del Campo en verano en un Mercadona y un Carrefour y que consiguieron situar en los medios de comunicación durantes algunas semanas temas en general silenciados.

Pero estas grandes superficies continúan con las mismas prácticas abusivas que sufren especialemnte los pequeños y pequeñas agricultoras. El diferencial entre lo que se le paga al agricultor frente a lo que se cobra al consumidor, un índice calculado por organizaciones agrarias y de consumidores sigue siendo insostenible. Mejorar esta situación fue una de las grades promesas de Arias Cañete, a través de una Ley de Mejora de la Cadena Alimentaria. El anteproyecto de esta ley, que fue publicado en octubre, no parece contentar al sector.

8.- Crecimiento exponencial de alternativas en consumo, producción y distribución

En línea con lo que sucede en otras regiones, las alternativas al modelo agroindustrial de alimentación se extienden cada vez con más fuerza en el Estado Español. Surgen más grupos de consumo, como se refleja en los mapeos de Aragón, Madrid, Ibiza o a nivel estatal. Hay un nuevo impulso a estas iniciativas desde nuevos movimientos sociales como el 15M o de otros movimientos no tan nuevos como el sindical. Los huertos urbanos se extienden por muchas ciudades. Se consolidan y amplían los mercados campesionos y las iniciativas de venta directa.

Este año se han consolidado los canales cortos de distribución como una realidad también a nivel institucional. Y hay cada vez hay más iniciativas sociales de dinamización y coordinación a nivel estatal y europeo para el intercambio de experiencias.

9. Los riesgos de la dependencia

Una de las peores crisis que nos ha dejado el 2012 ha sido la del sector lácteo. Una crisis por el precio de los piensos, arrastrados por la subida del precio de la soja, que ha dejado al descubierto los riesgos asociados al modelo de ganadería que se ha impulsado desde las instituciones. Cuando un ganadero tiene que estar más pendiente de las fluctuaciones del precio de la soja en la Bolsa de Chicago que del tiempo, aparecen titutales como este: “El pienso es más caro que la leche“. Y las consecuencias han sido nefastas, con la desaparición de cada vez más explotaciones.

La excesiva dependencia de la ganadería (industrial) europea de las importaciones de soja para piensos genera una dependencia de los mercados internacionales que pocos pequeños o pequeñas productoras pueden soportar en tiempos de crisis. Un problema que ha entrado dentro de la debate sobre la PAC este año, pero no se está tomando lo suficientemente en serio.

10. Agrocombustibles (biocombustibles), entre el fracaso y la guerra comercial

2012 ha sido una año incierto para la industria de los agrocombustibles. Guerras comerciales con Argentina que ponen en “lenta agonía” al sector del biodiésel,  el fin de la exención de impuestos de la que gozaban plantea dificultades a un sector que ya de por si produce muy por debajo de su capacidad instalada. A esto le añadimos que este año aumentó el precio de los alimentos y se sucedieron los llamamientos de instituciones internacionales a replantear la apuesta por estos combustibles para evitar nuevas crisis alimentarias Y el cuestionamiento cada vez mayor de sus supuestos beneficios ambientales. En los próximos meses debe comenzar el debate sobre la revisión de los objetivos obligatorios de introducción de agrocombustibles marcados por la UE.

11.- Lucha contra la especulación (alimentaria, sobre la tierra, urbanística)

2012 ha sido también un año de luchas contra la especulación. Luchas por la tierra, como la desarrollada en forma de ocupaciones de fincas; de resistencia frente a la especulación urbanística y de grandes capitales financieros como Eurovegas en Madrid o Barcelona; y también de lucha contra la especulación alimentaria, con campañas contra la banca española que ofrecen este tipo de productos financieros y una Directiva Europea de Mercados de Instrumentos Financieros debatida en 2012, que intenta regular este tema por ahora con muy poca ambición.

12.- Agricultura como alternativa de economía real

En un año que empezó malo para el campo, con una grave sequía, ha continuado la tendencia de vuelta al mundo rural y a la agricultura, complicada de cuantificar, pero que en un contexto de casi 5 millones de parados en todo el país parece imparable. Los medios de comunicación lo reflejan de forma contínua, incidiendo frecuentemente en una de las características de este regreso, la migración al campo de población con estudios universitarios, en línea con los que sucede en otros países. 2012 nos deja la idea de que, en tiempos de crisis, parece que la agricultura es uno de los pocos valores seguros que nos quedan, a pesar de la falta de apoyo institucional.

David Sánchez Carpio @dscarpio

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